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CORAZÓN DELATOR

CORAZÓN DELATOR

Esa última noche parecía especialmente larga, lento discurrir del tiempo, tanto como el arrastrase tras haber disfrutado de un último sacrificio vital, retazos de lluvia temblando con el fulgor de estrellas, plenilunio sin ocaso, ultimando recuerdos, dejando en suspensión la vida, concluyendo la eternidad. Las calles parecían extrañas no se sentía el conocido sonido de las criaturas convocadas, aquellas que eternamente me seguían pidiendo lastimeramente los despojos del festín que noche a noche mitigaban mis ansias de icor prohibido, de vida mutilada por el destino acumulando dolor eterno. Siglo tras siglo en esta cárcel infinita que me ata a ti y tus deseos, si a tu luz, tu oscuridad, tu hambre, tu fugaz pasión dormida, en fin mi vida.

Temblaban mis manos aferrando el último trozo sangriento que llevaba, lo pediste para complacer el ansia de tus sentidos perdidos, me dolía el alma, pues el hambre eterna clamaba por devorar ese vestigio que llevaba en las manos, este teñía mis manos con la marca infamante de tus deseos, marcando mis sentidos, con la tibieza de un órgano agonizante que latía débilmente entre mis dedos. Su fuerza se debilitaba poco a poco con un agónico palpitar de corazón arrancado, recordaba como tu quedaste inmóvil y delirante, cuando aún gritabas su nombre, sin yo saber que me habías enviado para cortar el hilo del pecado.

Recordé como llegué hasta allí, ese día de otoño, cuando despertaste mis deseos eternos, cuando me enseñaste a sufrir sin poder controlar el tiempo de aquel sentimiento voraz. Aquel día comprendí que solo realizando tu voluntad, recuperaría la libertad que me quitaste, cuando nací a la noche fugaz y supe que no saldría de la vorágine que acababa de expulsarme, con el dolor más dulce de mi eterno renacer, sin luz y sin amor.

El corazón pugnaba por escapar de mis manos, por llegar hasta ti rápidamente y unirse en tu cuerpo con aquel sentimiento creado en una tarde maldita, para siempre señalada como la hora de tus pasiones perdidas. Ahora latía cada vez más fuerte ya se sentía en la calle el sonido de sus palpitaciones ansiosas y extrañas, no pude más que tratar de esconderlo entre mis ropas, pero al punto la víscera se revolvió, expulsando su último chorro de sangre hacia la calle, delatando totalmente su presencia, hacia el viento, hacia la noche.

Entonces no pude más, no pude soportar la agonía de mis deseos, arroje la víscera maldita a la cuneta, para así dejar de sentir aquel terror que inspiraba su diabólica presencia, pero empezó a latir más fuerte, casi tanto como cuando lo vi aun en el portador original por vez primera y este me dijo que sabía a qué venía, que me esperaba desde el inicio de los tiempos y que no importaba nada, solo el despertar en una mañana en las manos de la persona elegida.

Tuve que cogerlo de nuevo, no, miento, quise recogerlo de nuevo, pero el corazón sanguinolento resbaló de mis manos temblorosas, casi sentía su lucha con mis dedos y no pude cogerlo, diríase que la vida retornaba por instantes a él y entonces sentía la presencia del amanecer último en el cuerpo perdido, solo el saber que eso no era posible, que tú me habías prometido la recompensa apaciguando mis temores me impulsaron a tratar de llegar a él y acallar su rebeldía y entonces te vi. Estabas buscándome reclamando mi demora, te vi acercándote en la oscuridad, con esa presencia fosforescente que tienes en los ojos, como cuando me descubres escondido en el sótano, terminando mi festín nocturno y me reclamas suavemente con una caricia ruda entre los muñones de mi cuerpo.

Te acercaste y viste el corazón exánime, tu mirada de nuevo me envolvió y sentí que dirigías hacia mí el reproche de la demora y el agradecimiento del amor, lo tomaste casi con delicadeza abriste mi pecho con tus garras y me pusiste aquel corazón delator que deseabas tener a tu lado para siempre. Entonces, comencé a sentir aquel amor olvidado, por fin mi cuerpo prestado tenía corazón y quise agradecerte con una mirada, una mirada que pronto, lo sabía, pues lo habías prometido tendría ojos para ver.

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