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Ventanillas de Otuzco

Esta necrópolis tipo tihuana- coide se encuentra a 7.5 Kms. de la ciudad de Cajamarca. Una buena carretera conduce hasta el lugar, cuyo trayecto se verifica en 24  minutos, en dirección NE.

La Necrópolis de Otuzco, conocida como las Ventanillas de Otuzco es -en concepto de Rodolfo Ravines- uno de los más valiosos restos arqueológicos que encierra la campiña de Cajamar­ca, cuyas criptas han sido traba­jadas en traquita -cañería- superpuestas una sobre otras, y protegidas por canaletas para que discurra el agua en tiempo de lluvias.

En algunas de estas sepulturas se puede observar corredores estrechos a cuyos lados se ali­nean nueve tumbas. El cuadro unitario que ofrece este grupo arquitectónico nos da la idea de la concepción religiosa de los habitantes de aquella región.

RUINAS DE KUNTUR WASI

Las ruinas de Kuntur-Wasi se hallan al SO de la capital del dis­trito de San Pablo, de la provin­cia de Cajamarca, en el cerro denominado “La Copa”.

Por el lado de San Pablo pre­senta el aspecto de una colina más o menos elevada, siendo su altura sobre el nivel del mar de 2,110 m.

El nombre de “Kuntur Wasi”, dado por el arqueólogo Julio C. Tello a estas ruinas, se apoya en el hecho de que constituyen un templo dedicado al culto del cón­dor, a juzgar por las estatuas que, representando a esta gigantesca ave, se encuentran en la plata­forma superior.

Además, en las inmediaciones existe un enorme abismo, lla­mado Kuntur Wasi, en cuyas paredes rocosas hay numerosos nidos de cóndores.

Sobre la cúspide del cerro se encuentra el templo, levantado sobre tres plataformas super­puestas. En la plataforma supe­rior, que es bastante amplia, estaban las capillas y edificios sagrados, actualmente derrui­dos.

CUMBEMAYO

A 14 kilómetros de la ciudad de Cajamarca y al SO, se encuen­tra el grupo megalítico de CumbeMayo (Río Fino), sus­pendido a 3,500 mts. sobre el nivel del mar y en el interior de la naciente cuenca de un río.

El grupo formidable pertenece a la cultura Cacsamarca-Mara- ñón.

El sabio Tello dice lo siguien­te: “El acueducto Cumbe-mayo, de directa influencia Chavín, es una obra gigantesca y única en su género”. Agrega que en el acervo cultural de América no hay nada que se le parezca, califi­cándola como tronco originario de la civilización Nor-Andina.

El distinguido investigador histórico cajamarquino Rodolfo E. Ravines R. ha estudiado y descrito profundamente esta colosal obra.

Cumbe-mayo se compone de tres secciones o grupos monu­mentales: un acueducto, un san­tuario y varios abrigos y cuevas con grabados (petroglifos cha­vín).

Todo el conjunto ocupa una extensión de 25,000 metros cua­drados.

El acueducto es un canal abier­to en roca traquita, con trazo ori­ginal formando grecas y ángulos rectos, probablemente con la finalidad de disminuir la veloci­dad de las aguas, no permitién­dose que regresen a su cauce ori­ginal y a la vez para evitar la ero­sión.

Clarines cajamarquinos Instrumentos inverosímiles

El principal instrumento de la música folklórica cajamarquina es el CLARIN, extraordinario por sus dimensiones y que no se encuentra en ninguna otra parte fuera de Cajamarca. Este extraño instrumento está for­mado por un largo tubo de bambú (carrizo) de cerca de tres metros de largo. En un extremo tiene una embocadura del mismo material, que se utiliza como flauta transversal. Al otro extremo está adaptada una cala­baza de resonancia, abierta y ensanchada. En todas las princi­pales fiestas, los clarines abren los desfiles como largas antenas inverosímiles, y casi siempre van acompañados por el repiqueteo de pequeñas tamboras.

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