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LA VIRGEN DE GUADALUPE Y SU RELACIÓN CON EL CUSCO COLONIAL

LA VIRGEN DE GUADALUPE Y SU RELACIÓN CON EL CUSCO COLONIAL

La Cofradía Central de Santa María de Guadalupe del Templo de san Francisco fue fundada oficialmente en diciembre de 1950, sin embargo existen noticias de una imagen de la Virgen de Guadalupe en el Cusco desde tiempos muy tempranos de la Colonia, aunque no podría afirmar que es la misma imagen que actualmente se venera en el templo de San Francisco sobre la cual se refieren algunos autores en diferentes publicaciones.

En Nuestra Patria cada Barrio, Pueblo, Ciudad, Provincia y Departamento tiene por Patrona una advocación Mariana. Cada una de ellas diferentes, de diferentes aspectos, advocaciones e iconografía sin embargo todas ellas representan a una sola persona: La Santísima Virgen María madre de Jesús. La identificación de cada pueblo con su Patrona, está relacionada con ciertos hechos y acontecimientos históricos-sociales relacionados con la imagen devocional. Cada pueblo tiene su propia advocación Mariana con la cual entabla una relación directa y recíproca, y con la cual a través de los años se mantiene un vínculo de unidad como todos los pueblos tienen derecho a hacer.

El nombre de la advocación de la “Virgen de Guadalupe” tiene su origen en España, y está relacionada al descubrimiento de una imagen de la Virgen en cercanías a las riberas del rio Guadalupe (Extremadura, España). La abadía y santuario de la Virgen de Guadalupe de Villuercas fueron fundados en 1340 por Alonso XI. Se sabe que Cristóbal Colon visito en varias ocasiones este santuario y su devoción a esta advocación le llevo a bautizar una de las islas que descubrió como “Guadalupe”. Francisco Pizarro y Hernán Cortes fueron originarios de Extremadura y se dice fueron devotos de esta advocación mariana, de Cortes se dice que fue salvado de la picadura de un escorpión y como agradecimiento llevo uno de oro fundido como regalo a la Virgen Guadalupe de Extremadura. Actualmente este Santuario está a cargo de la Orden Franciscana.

La Conquista de México lograda por Hernán Cortés en el nombre del rey Carlos I de España y a favor del Imperio español se produjo entre 1519 y 1521. Las mariofanías o apariciones marinas en México tuvieron lugar en 1531, ocurriendo la última el 12 de diciembre de ese mismo año. Fue el indígena Juan Diego el principal testigo de las apariciones y tras una cuarta aparición, la Virgen ordenó a Juan Diego que se presentara ante el primer obispo de México, Juan de Zumárraga (Fraile Franciscano). Juan Diego llevó en su ayate unas rosas (flores no nativas de México) que cortó en el cerro Tepeyac, cuando Juan Diego desplegó su ayate ante el obispo Juan de Zumárraga, dejo al descubierto la imagen de la Virgen María, morena y con rasgos mestizos.

Del mismo modo como sucedió en muchos otros lugares donde los Invasores-Conquistadores impusieron su fe a los pueblos sometidos, generalmente las deidades de los pueblos sometidos eran reemplazos por devociones o advocaciones equivalentes a la originaria. Este reemplazo era la forma más rápida de “evangelizar” y por ello en principio era aceptada abiertamente, aunque luego ese sincretismo promovido era condenado y combatido (Sincretismos entre la Pachamama y las devociones marianas en el Perú o el de la Virgen de Guadalupe con la diosa madre mexicana Tonantzin; son ejemplos)

La difusión de la advocación mexicana de la virgen de Guadalupe se vio favorecida por muchos factores, y entre los nativos principalmente por el color del rostro de “la Morenita”. No resulta extraño pues que esta advocación llegara al Cusco y durante los primeros años de la colonia cobrara cierta importancia. Se tiene registros de una Capilla dedicada a la Advocación de la Virgen de Guadalupe fundada por Carlos Inca (el famoso Carlos Toqto, hijo de Paullo Inca) en el templo de San Francisco, a la cual el hijo de Carlos, Melchor Carlos Inca doto generosamente.

Hoy en día se cree que el cuerpo de Cristóbal Paullo Inca (Padre de Carlos Inca y Abuelo de Melchor Carlos Inca) fue sepultado en la parroquia de San Cristóbal, al lado del palacio o adoratorio que le perteneció. Sin embargo, sus descendientes daban como un hecho que sus restos reposaban a buena distancia de allí, en la iglesia del convento de San Francisco, en una capilla dedicada a Nuestra Señora de Guadalupe. Prueba de esto es que durante el siglo XVII los hombres y mujeres de la elite nativa del Cuzco consideraron este lugar como la cripta familiar donde ellos también solicitaron ser sepultados. (Gabriela RAMOS – “Muerte y conversión en los Andes. Lima y Cuzco, 1532-1670”, 2010, p. 252-253).

Es así que esta línea familiar de ascendencia inca tomo a la capilla de la Virgen de Guadalupe como cripta familiar y de algún modo tomo su patrocinio.

Los primeros días del mes de noviembre de 1644, llega al Cusco promovido del obispado de Yucatán (México) el doctor Don Juan Alonso de Ocon, Decimo Obispo del Cusco. Durante su obispado se eligieron los patrocinios de la Ciudad, y se produce el terremoto de 1650. Se declara a la Santísima Virgen María Nuestra Señora y al Ministerio de su Purísima Concepción en la imagen que llaman “La Linda” como patrona del obispado y la Provincia (en la definición de la época, un parangón a la actual región) y por patrón particular al Apóstol Santiago (Ambos Santiago e Inmaculada Concepción Patrones de España).

En los primeros años del Obispado, el obispo y el cabildo eclesiástico eligieron a la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe por patrona de Armas del Cusco y se proponían realizar los festejos, oportunidad en que los miembros del cabildo secular pidieron revocatoria del acuerdo y que en su lugar –pidieron- se eligiera a Nuestra Señora de Belén, que era una de las más antiguas imágenes y de mayor devoción en la ciudad del Cusco. El cabildo eclesiástico y el obispo condescendieron a la súplica, revocaron el originario acuerdo y eligieron a la imagen de la Santísima Virgen de Belén por Patrona de las Armas y para su fiesta la del Cuasimodo (Dr. Víctor Angles Vargas – Historia del Cusco Tomo II, libro primero pág. 278)

Esta es la cronología de la cercana elección de la Virgen de Guadalupe como patrona de las Armas del CUSCO, y de cómo Nuestra Patrona la Santísima Virgen Reina de Belén destrono en el patrocinio a la devoción mexicana. Años más tarde el Indígena Cusqueño Santos Pérez y Llamac, llevo una imagen de madera de la Virgen de Guadalupe desde el Cusco al Uruguay donde fue erigida como patrona de la Ciudad de Canelones y entronizada en la catedral de la ciudad. La imagen llego a Uruguay el 17 de setiembre de 1759.

TODAS LAS ADVOCACIONES MARIANAS, POR DISTINTAS QUE SEAN, SON TODAS REPRESENTACIÓN DE LA VIRGEN MARIA. La identificación de cada pueblo con su Patrona, está relacionada con ciertos hechos y acontecimientos históricos-sociales relacionados con la imagen devocional, y su Sincretismo Particular que forma parte de su proceso cultural.

Respetando las manifestaciones culturales distintas del mismo modo que pidiendo respeto por los usos y costumbres propios, festejemos a la Virgen Guadalupe del Templo de San Francisco con sus costumbres propias pero no imitando estas formas para con nuestras devociones y advocaciones Marianas Cusqueñas. Revalorando Siempre Nuestra Propia Cultura e Identidad Cusqueña.

¡FELIZ DIA MORENITA! …, CON TODO RESPETO!!

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