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La Margen Derecha

La ruta de la margen derecha del Mantaro que tiene 47 kilóme­tros hasta Huancayo, enlaza pequeños pueblos y comunida­des de extraordinario encanto, como Huaripampa, Muquiyau- yo, Muqui, Huancani, Sincos, Mito, Orcotuna, Sicaya y Pilco- mayo.

El paisaje es más campestre aún que el que se aprecia por la otra margen. Hacia la derecha de la carretera, camino a Huancayo, hay numerosos caminos que tre­pan las laderas y conducen a un enjambre de comunidades de laboriosos campesinos.

En Sicaya está la antigua igle­sia de Santo Domingo construida por los dominicos, que encierra notables obras de arte. El altar mayor de la iglesia es de plata repujada. Existe también un enorme lienzo documental, que según el acucioso investigador Waldemar Espinoza es de un valor histórico sin límites para la historia social y económica de los huancas del siglo XVIII. Su título es “El Valle del Jatunmayo y las Tierras Comunales de

Cachi”. Fue mandado pintar en, 1736. El lienzo ofrece una vista panorámica del Jatunmayo^ o Mantaro.

Todos estos pueblos y comu­nidades tienen una peruanísima personalidad y una fuerte incli­nación religiosa desde los tiem­pos de la colonia en que se esta­blecieron los pueblos doctrineros en el valle. Templos, procesio­nes, santos patronos, fiestas, ferias, etc. son celebrados con profusión y derroche, pues durante años existía una compe­tencia entre las distintas comuni­dades y pueblos respecto a quien celebraba mejor sus fiestas. Por eso las iglesias guardan verdade­ros tesoros, sobre todo en lienzos y tallados de madera, restos de una verdadera riqueza del estilo de Huamanga que se ha perdido en gran parte.

Partiendo de la localidad de Pilcomayo se puede visitar la pin­toresca e industriosa comunidad de Chupaca y continuando el camino afirmado se puede llegar a la laguna de Ñahuinpuquio.

De los últimos tramos de la ru­ta de la margen derecha antes de cruzar el Mantaro para llegar a Huancayo, parten numerosos ca­minos, muchos de ellos de difícil acceso, que conducen a multitud de encantadores poblados de pleno sabor serrano, como los de Huancán, Chongos Bajo, Huayucachi, Huacrapuquio, etc.

también estos pueblos guar­dan inesperadas joyas de arte his­pano-indígena, como por ejem­plo el primoroso artesonado de la iglesia de Santiago de León de Chongos. También en Chongos se halla la cruz de piedra más antigua del valle del Mantaro, pues data de 1565 y se levanta cercana a la iglesia.

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