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Recorridos Turisticos en Puno

Recorridos Turisticos en Puno

Es recomendable para los turistas que quieran conocer los templos de la provincia de Chu- cuito hacer una excursión de Puno a Copacabana (Bolivia). Copacabana está a 149 kilóme­tros de Puno. La excursión se podrá hacer en automóvil expreso de choferes profesiona­les. La excursión dura todo el día, partiendo de Puno a las 8 de la mañana para volver al atarde­cer. El paseo es magnífico por la carretera Panamericana a orillas del Lago Titicaca, pasando por Chucuito, Acora, llave, Juli, Pomata, Yunguyo hasta llegar al Santuario de Copacabana a ori­llas del Lago ofreciendo un bello paisaje. En el trayecto se reco­mienda visitar las iglesias de estilo colonial, en todos los pue­blos. En Juli y Pomata se podrá demorar por lo menos una hora para poder admirar los valiosos y hermosos templos, considerados los más famosos y artísticos de América. Por lo general y con el fin de que los turistas tengan un cómodo viaje que no les ocasione mayor cansancio se les reco­mienda el “tour”: PUNO – CHU- CUITO – ACORA – ILAVE – JULI – POMATA.

YUNGUYO.- Población fronte­riza de importancia comercial. Tiene dos templos coloniales la Asunción y la Magdalena.

Al salir de Yunguyo y después de recorrer 2.1 Km., se pasa por Kasani (límite internacional),

donde existe una pequeña capilla cuyos arcos dan sobre el camino, uno hacia el lado peruano y el otro, al lado boliviano, desde donde se hacen 13 Km. para lle­gar al pueblo Santuario de Copa- cabana.

COPACABANA.– (Bolivia) Kopa Kawana (mirador del tigre), según el Dr. Luis E. Val- cárcel. Capital de la segunda Sec­ción de la provincia de Omasu- yos, segundo puerto sobre el Lago Titicaca, después de Gua- qui, en la zona boliviana. Santua­rio célebre desde épocas remo­tas, es hasta la fecha lugar de atracción y de grandes romerías de fieles católicos. Allá por los años de 1533 a 1538, Fray Tomás de San Martín y Francisco de la Cámara, fueron los encomenda- deros de la población santuaria. El artista escultor indígena Fran­cisco Tito Yupanqui, sobrino de Huayna Cápac, el 4 de junio de

1582,  inició el trabajo de la actual imagen de Nuestra Señora de la Candelaria, y el 2 de febrero de

1583,   ya terminada es bendecida y puesta en una capilla. Poste­riormente sobre dicha capilla se edifica “La Basílica”, gracias a los donativos del Virrey Conde de Lemos.

Después de visitarse el hermo­so templo colonial “La Basílica” y servirse algunos alimentos, puede emprenderse el regreso a la ciudad de Puno, a la que se lle­garía entre las 7 y 8 de la noche del mismo día.

Para realizar esta excursión es necesario obtener salvoconducto de la Subprefectura del cercado de Puno o del Gobernador del distrito de Yunguyo, que expide gratuitamente a gestión de parte.

Los propietarios o conducto­res de automóviles, para pasar vehículos al otro lado de la fron­tera, tienen necesidad de solici­tar permiso a la Aduana de Puno, ~ presentando al efecto, en papel sellado, una solicitud a la admi­nistración, en la que se deberá indicar el motivo del viaje, las características del coche y el nombre del conductor o propie­tario.

Fuentes Termales en el Departa­mento de Puno. – PROVINCIA DE PUNO: Azufrini o Aguas Calientes. Occoruro, Yurajjc- cacca, Ccomercancha, Moya Cancha, Collcca Apacheta o Aguas Termales de Loripongo, Chuchuiri, Jesús María, Pullpo- mocco, Tangolaya, Tolapalca, Totrani, Huallaqueri, Yanarico, Puente Hediondo o Puente Bello. PROVINCIA DE AZANGARO: Fray Lima, Puti- na, San Antón, Potrero, San José, Samán, Huito. PROVIN­CIA DE HUANCANE: Pusi, Huancané, Vilquechico, Moho,

Alvarizani. PROVINCIA DE SANDIA: Cuyocuyo, Limbani. PROVINCIA DE CARABAYA:

Ollachea. PROVINCIA DE MELGAR: Pojjpoquella. Supaipujio. Santa Rosa. PRO­VINCIA DE LAMPA: Huayta. Levantando su maciza figura frente al dilatado panorama del Lago Titicaca, se alza la iglesia de San Pedro de Zepita, considerada como la obra maestra de la arqui­tectura colonial puneña. Consa­grada a San Pedro, como su nom­bre lo indica, es centro de una vistosa festividad de alegría y colorido que se celebra todos los años en el día del Santo Patrón.

Tiene una hermosa torre de esquina y su verdadera fachada es la del costado en donde emerge sobre el tejado el arco que corna la portada de colum­nas de piedra con talladuras de encajes.

LA RUTA DEL NORTE

Desde la ciudad de Puno, diri­giéndose hacia el Norte, uno puede encaminarse primero hacia el Noroeste para visitar en el humilde pueblo de Vilque a su pequeña pero hermosa iglesia, cuya fachada consta de un arco triunfal muy grande apareciendo al fondo una portada bellamente labrada en piedra. Su única torre prismática hace juego con la fachada. En su interior hay nota­bles retablos, bellas y antiguas imágenes y añejos objetos de plata labrada.

Más al Norte encontramos la gran Iglesia de Santa Catalina de Juliaca, con su portada de piedra bajo el clásico arco triunfal pune- ño, con la cúpula del crucero y las esquinas de sus muros erizadas de perillones barrocos.

Muchos otros templos de simi­lares características y belleza encontraremos camino de Pupu- ja, como los de Atuncolla, Pau- carcolla y Santiago Apóstol en Lampa. Este último guarda gran similitud con el de Santa Catalina de Juliaca por sus amplias y bellas proporciones en su cons­trucción y estilo.

La de Lampa presenta la ca­racterística, que se repite en otros templos de Puno, de pre­sentar un campanario separado del cuerpo de la construcción principal.

En Calapuja encontraremos nuevamente la irreverencia del cemento sobre venerables monu­mentos históricos y, al llegar a Pucará, se admira el armonioso conjunto de la iglesia principal que destaca nítidamente en la amplitud de la llanura andina.

Llegamos así a la magnífica iglesia de Santiago de Pupuja, de sólida construcción y con una impresionante portada de piedra rojiza qe contrasta con la senci­llez de sus robustas torres de tres cuerpos.

El lujo y abundancia de imáge­nes, cuadros, marcos estofados de la iglesia de Santiago de Pupuja son los más notables de los centros de arte más importan­tes de la Colonia.

El templo de Ayaviri tiene la singular característica de sus columnas erizadas de piñones. Grandes lienzos con extraordina­rios marcos adornan su interior, dorados y encarnados de rojo luminoso. En el altar mayor hay un gran retablo con frontal de plata repujada.

En Asilo nos sorprende la fabulosa portada con espléndi­dos

labrados en piedra de la Igle­sia de San Gerónimo, cuyo ima­fronte despliega atrevidos corni- zamientos poblados de serafi­nes o sirenas mitológicas. Este frontis presenta las mejores columnas anilladas que se han visto y su estilo se acerca en con- junto al barroco lusitano. En su bóveda subterránea, bajo el presbiterio, la leyenda popular dice que hay una entrada a una mina de riquísima plata piña.

El templo de Azángaro pre­senta la originalidad de decora­ciones en barro que han sido casi destruidas completamente por las lluvias. Toda la construcción es de adobe, pero la portada de piedra ha sido completamente desfigurada.

Este templo, llamado de San Bernardo de Azángaro, que pareciera defraudarnos por la pobreza y destrucción de su exte­rior de barro, nos guarda en su interior una increíble belleza y riqueza. El destacado arquitecto peruano, estudioso de nues.tra riqueza en arte colonial, Emilio Harth Terré, dice al respecto: Pero pasando el umbral, el oro y el color de sus cuadros y retablos, atraen la vista, despier­tan la curiosidad y el goce de la admiración nos invade. No, el viaje no ha sido infructuoso y aquí hay tanta hermosura acu­mulada que se justifica el haber cruzado la puna helada y sufrido en la cara y las manos, la morde­dura de sus vientos fríos”.

A este magnífico templo, cuyos grandes cuadros y su bello púlpito brillan de oro, se le conoce también por la denomi­nación que le dio el escritor azan- garino Lizandro Luna, ya falleci­do, como “el Templo de Oro”.

Se podría seguir describiendo muchas otras iglesias esparcidas por todo el inmenso ámbito de la llanura del Collao, pero sería repetir las características nota­bles que hemos señalado en los templos coloniales puneños des­critos someramente en esta obra, cuya naturaleza obliga a la vista panorámica a la manera de un documental cinematográfico.

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